Fallece a los 117 años, la persona más anciana del mundo: Un legado de longevidad y una reflexión sobre el cuidado de nuestra salud
María Branyas Morera, la persona más anciana del mundo, falleció a los 117 años mientras dormía, tal como ella lo deseaba: en paz y sin dolor. Su muerte marca el final de una vida extraordinaria, llena de historia y sabiduría, que nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestra salud para disfrutar de una vida plena.
María Branyas Morera, nacida en Estados Unidos pero de origen español, fue reconocida como la persona más anciana del mundo tras la muerte de la monja francesa Lucile Randon el año pasado. Branyas vivió una vida llena de experiencias, habiendo cruzado el Océano Atlántico durante la Primera Guerra Mundial y resistido incluso la pandemia de COVID-19 a los 113 años, de la que salió victoriosa sin desarrollar síntomas graves.
Su familia informó de su fallecimiento a través de su cuenta en X, anteriormente conocida como Twitter, con un mensaje en catalán: “María Branyas nos ha dejado. Se ha ido como ella quería: durmiendo, en paz y sin dolor”. Hasta el final, Branyas mantuvo su lucidez y sentido del humor, como lo reflejaba en su cuenta de redes sociales bajo el nombre ‘Super abuela catalana’, donde describía: “Soy vieja, muy vieja, pero no idiota”.

https://x.com/MariaBranyas112/status/1825824972725502093
A pesar de su avanzada edad, Branyas enfrentó la vida con fortaleza y serenidad, una actitud que le permitió vivir más de un siglo con salud y bienestar. Su historia nos deja no solo un legado de longevidad, sino también una lección sobre la importancia de cuidar nuestro cuerpo y mente a lo largo de la vida. La próxima persona en la lista del Grupo de Investigación Gerontológica es la japonesa Tomiko Itooka, de 116 años.
La vida de María Branyas Morera nos invita a reflexionar sobre cómo podemos mejorar nuestra salud y calidad de vida para disfrutar de una longevidad similar. En una era donde el ritmo acelerado y el estrés son comunes, es fundamental recordar que cuidar nuestro cuerpo, mantener una dieta equilibrada, ejercitar la mente y vivir con propósito son claves para una vida larga y satisfactoria.
El legado de Branyas nos recuerda que, aunque no podemos controlar todos los aspectos de nuestra salud, podemos tomar decisiones que nos ayuden a vivir mejor y por más tiempo. Como ella misma dijo días antes de partir: “La muerte me encontrará agotada de haber vivido tanto, pero quiero afrontarla con una sonrisa, sintiéndome libre y satisfecha”. Estas palabras son un poderoso recordatorio de que vivir bien es, en gran medida, una cuestión de actitud y cuidado personal.
La muerte de María Branyas Morera marca el final de una era, pero su vida y legado continúan inspirando a generaciones. Que su ejemplo nos motive a valorar y cuidar más nuestra salud, para que, como ella, podamos disfrutar de cada momento de nuestra vida con plenitud.

